Viaje a Itaca, serie de terrariums hechos a mano

Elena Stanic toma como punto de partida Itaca, la Isla Griega que alimenta de misterio el mito y que devuelve a la autora a sus orígenes.

Es un viaje de retorno, los recuerdos de una tierra para no olvidar. Adentrarse en su historia mitológica es la voluntad de la artista.

Casi es un viaje contracorriente, donde la intención es atrapar el tiempo, retenerlo para observarlo y  conocerlo.  Itaca es un refugio ambiguo, entre lo real y lo imaginario. La representación de este mundo inventado por Stanic, que para ella es el inicio de todo, pero también es el futuro destino, queda capturado en su obra.

El universo de Stanic se desarrolla en el interior de burbujas irregulares de vidrio, sopladas a mano, cuyo formato es diferente en cada caso, no hay dos iguales.. Stanic utiliza cada burbuja como medio para transmitir  que todo es posible, aquello que deseamos puede transformarse en una realidad.  Pero lo verdaderamente importante para ella no es el objetivo final, sino el proceso de búsqueda, las experiencias adquiridas durante el viaje, así cuando el camino llega a su fin no hay cabida para desilusión ni fracaso, siempre es una carrera hacia la cima, un éxito asegurado.

Elena Stanic se sumerge dentro de sus burbujas para crear mundos oníricos en un espacio de tiempo incierto y flexible con la intención de que el espectador atraviese el filtro de la transparencia, para aportar vida a las escenas utilizando su propia inventiva. El propósito es convertir al espectador en un actor que participa de forma activa en la transformación de la historia.

Itaca no sólo es un referente espiritual para la artista, si no que la inspira en su más pura esencia terrenal. Itaca es para ella el medio que la une a sus recuerdos de infancia y al mismo tiempo la conecta con su esencia mediterránea, con el anhelo de una tierra paradisiaca, repleta de vegetación.

Impulsada por su interés por el paisajismo y la naturaleza, la artista recrea su mundo interior en estos “micro-ecosistemas”, compuestos por figuras diminutas entre frondosos paisajes formados por musgo, piedras,… que construyen relatos. Cada burbuja contiene una puesta en escena distinta, característica que las hace únicas.

Pequeños mundos paralelos que dan lugar a la reflexión a través de la contemplación y la transformación constante de una vida dentro de una burbuja.

Texto: Esther López Aguilar

 

 

Cuando emprendas tu viaje a Itaca
pide que el camino sea largo,
lleno de aventuras, lleno de experiencias.

No temas a los lestrigones ni a los cíclopes
ni al colérico Poseidón,
seres tales jamás hallarás en tu camino,
si tu pensar es elevado, si selecta
es la emoción que toca tu espíritu y tu cuerpo.

Ni a los lestrigones ni a los cíclopes
ni al salvaje Poseidón encontrarás,
si no los llevas dentro de tu alma,
si no los yergue tu alma ante ti.

Pide que el camino sea largo.

Que muchas sean las mañanas de verano
en que llegues -¡con qué placer y alegría!-
a puertos nunca vistos antes.

Detente en los emporios de Fenicia
y hazte con hermosas mercancías,
nácar y coral, ámbar y ébano
y toda suerte de perfumes sensuales,
cuantos más abundantes perfumes sensuales puedas.

Ve a muchas ciudades egipcias
a aprender, a aprender de sus sabios.

Ten siempre a Itaca en tu mente.

Llegar allí es tu destino.

Mas no apresures nunca el viaje.

Mejor que dure muchos años
y atracar, viejo ya, en la isla,
enriquecido de cuanto ganaste en el camino
sin aguantar a que Itaca te enriquezca.

Itaca te brindó tan hermoso viaje.

Sin ella no habrías emprendido el camino.

Pero no tiene ya nada que darte.

Aunque la halles pobre, Itaca no te ha engañado.

Así, sabio como te has vuelto, con tanta experiencia,
entenderás ya qué significan las Itacas.

C. P. Cavafis. Antología poética.